El principio del fin de la bombilla tradicional.

Las bombillas de más de 100 vatios ya no se podrán comprar a partir del día 1 de septiembre de 2009 en Europa. El objetivo es que en 2012 se habrán eliminado todas las bombillas incandescentes y de bajo rendimiento.

El motivo de que se retiren estas bombillas del grupo E es que gastan 5 veces más energía que las bombillas modernas.

En septiembre de 2010 desaparecerán del mercado las bombillas de más de 75 vatios y en 2011 se eliminarán las que superen los 60 vatios. En 2012 desaparecerán todas.

Fabricantes e intermediarios no pueden ya distribuir este tipo de lámparas tradicionales a tiendas y grandes almacenes, aunque eso sí pueden vender las que tengan en sus almacenes hasta agotar existencias.

Esta iniciativa hará que se ahorren 40.000 millones de kilovatios por hora o 50 euros por casa lo que significa un ahorro de entre 5.000 y 10.000 millones de euros en toda la Unión Europea.

Más precio por más vida

De este modo, las emisiones de CO2 se reducirán anualmente en 15 millones de toneladas, lo que contribuirá a alcanzar el objetivo de reducir el 20% de las emisiones para 2020.

Los consumidores podrán elegir a partir de ahora entre las bombillas fluorescentes compactas de larga duración (que ahorran un 75%) o las halógenas, equivalentes a las incandescentes en la calidad de iluminación y que ahorran entre un 25 y un 50%.

La diferencia de precio entre las bombillas tradicionales y las de nueva generación es importante, ya que las primeras cuestan alrededor de 60 céntimos y las eficientes varían entre 1,5 y 10 euros, aunque permiten ahorrar más energía y tienen una mayor vida útil.

Colocar en todos los puntos de luz bombillas de bajo consumo no necesariamente nos asegurará un ahorro, ya que es importante observar que la eficiencia de éstas depende del uso que se les dará.